C’est en scandant de tels mots d’ordre que, le 21 novembre 2018, près de 60 000 étudiants québecois se sont mis en grève pour exiger que les stages en entreprise qu’ils doivent effectuer dans le cadre de leurs études leur soient… payés !
Ce mouvement, qui enflamme les universités de la province francophone du Canada, s’organise en fait depuis 2016 autour d’un plan d’action, fondé sur une escalade des moyens de pression, qui doit conduire à une grève générale illimitée au cours de l’hiver 2019, si le gouvernement ne satisfait pas leur revendication : la rémunération de tous les stages, dans tous les domaines d’études.
Cette stratégie de grève générale illimitée est en réalité encore plus ancienne. Elle a marqué le mouvement étudiant québécois de 2012, lorsque le gouvernement a voulu augmenter les droits de scolarité de plus de 75%, puis tenté de remettre en cause la liberté de manifester. Après plusieurs mois de grèves et de manifestations, ce « printemps érable » a réussi à faire reculer le gouvernement et permis le maintien d’un niveau de droit d’inscription considéré comme modéré car le plus faible d’Amérique du Nord.
Alors que les stages sont devenus la pièce maîtresse d’un « bon cursus » conçu pour s’adapter au marché du travail et stimuler « l’employabilité » des diplômés, cette lutte révèle au grand jour les innombrables violences que subit aujourdhui, à l’heure du capitalisme néolibéral, la jeunesse étudiante, mais également l’ensemble de la société. Le document suivant, intitulé « Un statut pour les stagiaires », est de ce point de vue à lire, relire et méditer.
Les réflexions, les modes d’action, les aspirations à l’œuvre dans cette mobilisation des étudiants québécois sont donc à suivre de près et à faire connaître à tous, dans quelque pays que ce soit.
Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI-UniTierra Chiapas)
La idea generalizada que tenemos de la Universidad es la de un lugar en el que estudiar durante un tiempo y acabar consiguiendo un título que certifica el supuesto aprendizaje obtenido. La continua mercantilización de la enseñanza promovida por el sistema capitalista también nos lleva a pensar en la Universidad como un lugar excesivamente caro, al que solo algunos tienen la posibilidad de ingresar y en el que, finalmente, recibes un título que ya no te sirve para trabajar (y que, a veces, tampoco refleja los conocimientos adquiridos). Si pensamos en alguna facultad concreta acabamos pensando en un edificio grande, de hormigón gris, quizás adornado con un césped y formado por las últimas tecnologías (en lo que sea). A veces también pensamos en facultades que se caen a pedazos y aulas masificadas. Esto es exactamente lo que no quería el Doctor Raymundo Sánchez Barraza. El Centro Indígena de Capacitación Integral – Universidad de la Tierra (CIDECI-UniTierra) se plantea como todo lo contrario a esa concepción capitalista del aprendizaje que tan asumida tenemos. Por eso es imposible acercarse al proyecto (hoy realidad tangible) sin que se derrumben los esquemas aprehendidos. No se concibe entender el Sistema Indígena Intercultural de Aprendizaje sin la destrucción de lo establecido. Este proyecto comienza a andar en 1983, sin embargo, no es hasta 1989 que se define como autónomo. En ese año es auspiciado por el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz, conocido por su labor indigenista y de apoyo a los pueblos originarios del Estado de Chiapas. Y por ser obispo de la ciudad durante más de 40 años (hasta que el poder consiguió alejarlo de allí para que dejara de provocar fallas en el sistema). Coordinado en todo momento por Raymundo Sánchez Barraza, quién también regala su vida a la causa indigenista. En 1994 los ideales zapatistas se entroncan con los del CIDECI y no se entiende su filosofía sin ellos. Según su coordinador (quien suelta una carcajada al momento de dirigirnos a él como Rector) la denominación de Universidad es un acto de rebeldía, una respuesta a las burlas del sistema al referirse a ellos y al no considerar la capacitación que allí se recibe como un aprendizaje real. Y es que UniTierra ni es oficial ni busca el reconocimiento oficial, sino el de los pueblos y las comunidades indígenas. Indudablemente, ese ya lo tiene. Entonces “¿por qué no podemos tener el prestigio de las universidades?”, se pregunta Raymundo Sánchez.
Estructura y organización
Niños y niñas venidos de comunidades indígenas, a partir de los 12 años y con independencia de que sepan leer o escribir o de que conozcan el idioma castellano. Este es el perfil de los y las alumnas que ingresan al centro. No hay un número fijo de estudiantes en cada momento, ya que si lo normal es que se tomen cursos de (más o menos) 9 meses, jóvenes van y vienen según su disponibilidad. Pueden tomar 15 días de curso, un mes o varios años. Dependiendo de la distancia entre su comunidad y el centro, quienes allí estudian estarán internos o externos. Esto es, quienes vienen de comunidades más lejanas serán internos y harán uso de los albergues con los que cuenta el centro mientras que quienes residan en comunidades circundantes estarán externos, yendo y viniendo a sus cursos a diario. Así como el número de alumnos es variable en cada momento, lo que si se mantiene es la proporción de hombres y mujeres. Sobresalen los chicos sobre las chicas. En número, claro. También son constantes los y las estudiantes que desconocen el castellano al llegar a sus cursos. Las lenguas que predominan son el tzotsil, el tzeltal y el ch’ol; aunque son muchas más las que se cruzan en los talleres del CIDECI. Los profesores conocen esas lenguas, aunque no siempre hablan a los y las alumnas en su lengua materna, “porque si no nunca aprendemos” como dice uno de los chicos que allí desarrolla su actividad.
Los saberes que se imparten van desde cursos de tortillería y panadería (con los que se abastece el comedor en el que colaboran los y las estudiantes) hasta cursos de herrería, electricidad, carpintería y alfarería. Es gracias a la aplicación de estos aprendizajes que el centro es lo que es hoy en día, ya que ha sido totalmente construido por quienes allí estudian. Igual que la mantención del mismo. Un ejemplo, las cortinas se hacen en el taller de telares, y luego se cosen y preparan para su uso en el taller de corte y confección y luego, en el caso de que queramos que las cortinas lleven algún motivo dibujado este se hará en el taller de pintura. Así cualquier cosa que veamos en el vasto terreno del CIDECI habrá sido construida gracias a los saberes que allí se han transmitido. Todo esto sin dejar a un lado la música, mecanografía o computación, donde además se practica el arte de arreglar con las manos todos los instrumentos necesarios para estas actividades. Junto con estos saberes hay unas cuantas áreas de estudios como son: Derecho Autónomo, Arquitectura Vernácula, Agroecología, Hidrotopografía, Administración de Iniciativas y Proyectos comunitarios, Interculturalidad o Análisis de los Sistemas – Mundo. Al terminar su estancia en la UniTierra, los y las alumnas reciben apoyo en un proyecto para aplicar sus conocimientos en la comunidad de la que provienen. Así se les surte de conocimientos, asistencia y las herramientas necesarias para echar a andar sus ideas en sus comunidades. Unas ideas que luego repercutirán en sus compañeros más cercanos facilitándole o mejorándole sus vidas en comunidad ¿Cómo no considerarla Universidad, cuando quizás sea la más digna de todas?
Instalaciones y autonomía
La autonomía se respira en el aire de la Universidad de la Tierra. En el taller de zapatería se hacen los zapatos para los y las alumnas, el huerto ofrece las verduras que se cocinarán en el comedor, pero también las que sirven de alimento a los animales de la granja (conejos, borregos, ocas, cerdos, gallinas y pavos). Trabajar en el mantenimiento de estas instalaciones es la reciprocidad que ofrecen quienes allí estudian a cambio de la gratuidad lugar. Y a su vez, todo lo producido sirve para abastecer a las personas que allí residen. ¿Y la luz y el agua? Evidentemente, no vienen por parte del gobierno o de alguna institución oficial ya que lo único que se ha recibido por parte de estos ha sido un cruel hostigamiento. La CFE (Comisión Federal de Electricidad) ha merodeado por la zona de manera amenazante en busca de pagos. Eso se supera gracias a la instalación de generadores de electricidad. El agua que abastece a todos y que corre por el sistema de riego que hay instalado proviene de un profundo pozo cavado en sus terrenos. Autonomía total.
Cada jueves los y las estudiantes se reúnen aquí para tratar temas de actualidad, movimientos sociales o problemas que se planteen en sus comunidades.
Lejos de tener carencias, la Universidad de la Tierra se muestra como un paraíso. Las instalaciones y su integración en la naturaleza distan mucho de lo que podemos pensar de esta universidad sin zapatos, como se autodenomina. Además de las decenas de talleres (entendidos como lugar físico), del comedor y de las construcciones que guardan los generadores; son varias las salas para seminarios y aulas que se prestan a otros movimientos sociales. Una colorida capilla se presta a la realización del culto y un enorme auditorio se abre a grandes celebraciones y tiene siempre las puertas abiertas al EZLN, quien celebró en dicho auditorio la Clausura del Primer Festival de las Resistencias y las Rebeldías Contra el Capitalismo este pasado mes de enero.
Filosofía e inspiración
Además de inspirarse en el EZLN y el obispo Samuel Ruiz, este centro por y para indígenas se asienta sobre los principios de Imanuel Wallerstein y de Iván Illich. Del primero agarran su análisis sobre el capitalismo basado en conceptos como Sistema – Mundo. Es de Iván Illich de quien beben sus concepciones acerca de la enseñanza, el aprendizaje y la desescolarización. Se olvidan del tipo de enseñanza impuesto por el capitalismo al que hacíamos referencia al comienzo de este texto y priman el aprendizaje en relación con las personas. Cómo diría Illich en La sociedad desescolarizada:
Los profesores de habilidades se hacen escasos por la creencia en el valor de los títulos. La certificación es una manera de manipular el mercado y es concebible sólo para una mente escolarizada. La mayoría de los profesores de artes y oficios son menos diestros, tiene menor inventiva y son menos comunicativos que los mejores artesanos y maestros.
La instrucción libre y rutinaria es una blasfemia subversiva para el educador ortodoxo. Ella desliga la adquisición de destrezas de la educación ‘humana’, que la escuela empaca conjuntamente, y fomenta así el aprendizaje sin título o permiso no menos que la enseñanza sin título para fines imprevisibles.
Dos citas muy prácticas para entender la filosofía del CIDECI que se basa en tres principios inquebrantables: “aprender haciendo”, “aprender a aprender” y “aprender a ser más”. Estos principios ejercen de guía principal a la vez que sirven de bola de demolición contra lo ya impuesto en materia de educación por el sistema actual. Una red entretejida por y para los indígenas de la mano del “Doc” Raymundo. “Seguir haciendo, seguir formando sin perder de vista las directrices del EZLN y de los pueblos originarios”. Porque la Universidad de la Tierra es por y para ellos.
Tandis que le peuple algérien se mobilise tous les vendredis depuis plus d’un mois pour appeler au retrait de la candidature du Président candidat pour un 5ème mandat et en finir avec le système du FLN, les étudiants manifestent activement et passivement.
« Silmia silmia », « Algérie libre et démocratique », « Voleurs, vous avez bouffé le pays ! », « Dégage ! », « Nous sommes une République, pas une monarchie ! », « Le peuple ne veut ni Bouteflika ni Saïd », sont autant de slogans scandés par des milliers d’étudiantes et d’étudiants, comme le raconte le journal Liberté dans son édition du 27 février.
« Depuis que j’existe, je n’ai connu comme seul Président que Bouteflika. Il est temps qu’il parte ! » s’exclame, désabusé, Z. K., étudiant en 2e année de l’École polytechnique d’architecture et d’urbanisme (Epau). H .O., étudiant en 5e année de l’école, assez politisé, évoque quant à lui le fameux discours de l’ex-président américain, Barack Obama, exhortant, au lendemain de son premier mandat, les pouvoirs africains à se démocratiser. « Ce discours m’avait fait pleurer à l’époque », se rappelle-t-il, non sans une certaine amertume.
Alors que le gouvernement a décidé d’avancer de 15 jours les vacances et de repousser par-là même la date du semestre d’un mois, les étudiants et les enseignants mobilisés sont décidés à poursuivre la lutte. « Nous allons continuer à occuper les campus », déclare Ceyla Benyahia, étudiante en fin de cycle à l’Epau, et membre actif du club estudiantin Nomad. « Nous nous attendions à une telle réponse de leur part, car nous sommes persuadés que les mouvements estudiantins leur font peur. Il est clair que cette manœuvre vise à vider les campus et les cités universitaires pour casser la dynamique en cours… À l’Epau, nous avons déjà prévu, pour cette semaine, des rencontres-débats pour décider des prochaines actions à envisager contre le cinquième mandat et pour le départ du régime ».
Si le chef d’état-major de l’armée, le général Ahmed Gaïd Salah, a proposé le 26 mars l’application de l’article 102 de la Constitution qui consiste à organiser l’intérim en cas de démission du chef de l’État ou d’incapacité à assumer ses fonctions « pour cause de maladie grave et durable », tous les manifestants semblent bien décider quant à eux à faire jouer l’article 7 de la constitution : « Le peuple est la source de tout pouvoir. La souveraineté nationale appartient exclusivement au peuple ».
Dans le sillage du « Manifeste des Désert’heureuses » et « Appel à déserter. Des agros qui bifurquent » récemment repris sur notre blog, nous vous invitons à prendre connaissance des discours prononcés fin juin par quelques jeunes diplômés de l’École polytechnique. Comment expliquer cette « déviance » d’une partie des futures « élites » ? Quelle en est la nouveauté, l’ampleur, la profondeur et jusqu’où peut-elle aller ? Changera-t-elle le cours de leurs vies ou des vies du plus grand nombre ? Sera-t-elle ou non récupérée, absorbée, neutralisée par le capitalisme productiviste et ses institutions ? Bien malin ou présomptueux qui prétendrait répondre avec assurance à ces questions et c’est là une raison de plus pour prendre le temps de les écouter, de les lire avec attention. De ligne en ligne ou entre les lignes…